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¿Quién controla a quién?

¿QUIÉN CONTROLA A QUIÉN?


Por Luigi Campos - Madrid @RupturaDeEspana

10/01/2017 - 11/01/2017 - 13/01/2017

Veamos cómo actúan los poderes públicos y políticos, que nos permite determinar quién controla a quién, ante el desafío separatista:








EL GOBIERNO:

El Gobierno central insiste en tender puentes al diálogo, al consenso, a la ponderación, a la mesura, a la conciliación con el Gobierno catalán.



EL ESTADO CENTRAL:

"Podríamos aplicar una condena de inhabilitación contra Mas, Ortega, Rigau y Homs por los delitos de desobediencia y prevaricación."

"Podríamos juzgar al presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, por delito de desobediencia al Constitucional."

"A todos ellos, podríamos aplicarles sanciones administrativas, mas no sanciones penales que incluyan prisión sobre ellos."



EL GOBIERNO Y EL ESTADO AUTONÓMICO:

“Habrá referéndum sí o sí”
“La Hoja de ruta continúa”
"Si gana el sí en el referéndum, vamos a proclamar la independencia de Cataluña."
"Estuve muy implicado en el 9-N. Lo volvería a hacer, por descontado."
“Continuamos con el adoctrinamiento en los colegios….”
“Continuamos con el adoctrinamiento en las instituciones públicas…"
“Continuamos con las quemas de banderas, fotos del rey…."
"Poseemos el máximo poder para influenciar en el Estado autonómico."
"Disponen de todos los recursos necesarios para llevar a cabo nuestros proyectos separatistas."
"Poseemos la máxima libertad para no cumplir las leyes establecidas por el Estado central."
"Cuando se ataca sistemáticamente a la autonomía se tiene derecho a la legítima defensa."
"Aspiramos a una Cataluña libre y gloriosa, cuya supervivencia depende de su capacidad de derrotar a sus poderosos enemigos."
"El adversario al cual nos enfrentamos es mucho más poderoso que nosotros; pero David no venció a Goliat porque fuese más fuerte, sino porque era muy astuto y muy hábil."
"Ha llegado la hora de los valientes, de la verdad y del vértigo y hay que llenar las calles para llenar las urnas."
"Hay que cambiar no ya cuarenta años, sino quinientos años de la Historia de España.
Vivimos ocupados por españoles desde 1974."
"España ya no nos da miedo, ya no esperamos los tanques. Hemos visto que podemos ir a votar el 9-N y aquí no pasa nada."
"La Diada es un aval para separarnos de España."
"Y todas nuestras ideas y acciones la consideramos como legítimo derecho."



PREGUNTA:

He utilizado sólo algunas afirmaciones que no necesitan ser sometidas a verificación, en donde se puede desprender claramente que existe un conflicto de intereses y que se da no sólo entre gobernantes sino también entre gobernados, y lo mismo entre instituciones o entes del Estado.

Por otra parte, se podría decir que aquí se hace patente que ciertos poderes públicos y políticos, se encuentran por necesidad e intereses a entenderse. Y lo mismo, de acuerdo con sus necesidades e intereses,  ser antagónicos, con otro u otros poderes.

Como consecuencia, en base a los comportamientos políticos observados, al no haber una correspondencia o relación mutua entre poderes públicos y privados, sino una confrontación, que tiene que ver con el tema de la unidad territorial, entonces, no podemos negar que se ha generado una crisis de pérdida de legitimidad e integración del Estado español, lo cual nos conlleva a pensar que la unidad de España está en peligro.

Indudablemente, estamos ante unos hechos gravísimos que afectan a España; estamos ante una declaración de voluntad de atentar contra España, y estamos ante un clarísimo ataque político e institucional coordinado contra la unidad de España.

Es entonces, que a lo que se llama democracia en España, se puede hablar de ella que es frágil y, ciertamente, desfigurada. Desde luego, culpabilidad de ello recae por responsabilidad directa y solidaria en el Estado y el Gobierno central.


¿QUIEN CONTROLA A QUIEN?

Ha de reconocerse que si en Cataluña el Parlament está gobernado por el separatismo y afines a ellos; por otro lado, si el Gobierno catalán está controlado por el separatismo y, si además, existe una afirmación institucional soberanista, secesionista del Estado autonómico catalán, que como todos sabemos el Gobierno catalán está presente en las decisiones que éste tome, en función al interés soberanista, secesionista y, por último, si el separatismo convence a la mitad de la población catalana, entonces podemos llegar a la conclusión que quien ejerce el poder y la autoridad en Cataluña es el separatismo institucionalizado catalán. Y es él quien juega con los tiempos y los espacios, y cuenta con una multitud de escenarios para actuar, frente a la ineficacia del Gobierno y el Estado central.

Y, a la vista de los datos, de la información, y por la evidencia, podemos llegar a la misma conclusión, que el Estado y el Gobierno central no son modelos de ejemplo ni de garantía a la nación española, puesto que se han convertido en irrelevantes no sólo en Cataluña, sino también en otras comunidades autónomas como el País Vasco y Navarra, por ejemplo. El Gobierno central es incapaz de controlar a Cataluña; estando restringida y con atribuciones limitadas, y sujetos a la voluntad del separatismo institucionalizado catalán, como aquello de saber utilizarla en la utilidad económica.

Por lo tanto, vistas las observaciones y evidencias en este documento, podemos llegar a la conclusión que Cataluña es quien controla al Gobierno y al Estado central.


Algo más

Lo he afirmado en mi libro La ruptura de España es posible, y lo vuelvo a recalcar en esta oportunidad. En esta época, el generador de todas las distorsiones, e insubordinaciones y antagonismo entre los poderes públicos y políticos, la que erosiona y destruye, la que crea el divisionismo, en lo referente al tema territorial, lo genera la propia Constitución Española. Es ella que enmascara un falso rostro de la “plurinacionalidad”, de “nación de naciones”. Es ella, que da más presencia y estabilidad al separatismo en España.

Y lo vuelvo a decir, que hay una recurrente y constante llamada de atención a los enemigos y adversarios de España, en especial con la clase gobernante en la comunidad autónoma, por ejemplo, Cataluña. Empeñados en comprender que el problema se resuelve si se elimina a los causantes, a los soberanistas, secesionistas. Pues, visto de esta manera, no estamos ante afirmaciones serias ni conscientes, puesto que lo que se debe de atacar y rechazar es a la fuente, al sistema, y luego sus causantes, ejecutores, caerán por añadidura.

La lucha que tiene España no es contra personas y/o instituciones, sino contra un pensamiento establecido que viene de los tiempos y que se ve fortalecida en esta época por la propia Constitución Española.

Pues es el pensamiento soberanista, secesionista, la causa que trae como consecuencia la creación de un sistema político, el sistema político soberanista, secesionista catalán. Siendo la causa y la consecuencia los generadores de los consecuentes.

Señores, quien contribuye y crea motivaciones hacia el fortalecimiento de la causa y de la consecuencia, es por ejemplo, la Constitución Española.

Son las personas e instituciones políticas que se convierten en simples instrumentos del sistema político soberanista, secesionista en Cataluña. Podríamos decir nuevamente que es la propia Constitución Española quien imposibilita la unidad de España. Y podríamos decir bajo esta argumentación que es el propio sistema soberanista, secesionista catalán, quien controla al Estado y al Gobierno central, y lo mismo al Estado y al Gobierno autonómico catalán. Y no hay contradicción al decir, al mismo tiempo, que el Gobierno y el Estado catalán controlan al Gobierno y al Estado central, puesto que el sistema soberanista, secesionista, se encuentra allí para poder actuar. Por lo tanto, una vez más, Cataluña es quien controla al Gobierno y al Estado central. 

Decía el poeta español Eugenio de Nora (1923- ): “España, España, España, dos mil años de historia no acabaron de hacerte...” Lo cual podría ser válido a nuestro razonamiento, en donde la clase política reinante, de siempre, se comportaron de manera ecléctica y posibilista, lo cual dirigieron su atención, al consecuente, y se desvincularon por completo de lo que constituye el problema principal para España: la causa y la consecuencia.